No, mañana no es lunes, pero la sensación es la misma. Se acabaron las vacaciones. Este es el último día de poder levantarme tarde,y mañana otra vez a la rutina de siempre, 6 horas dentro de un edificio repleto de sillas, pizarras y largas y aburridas clases de filosofía. Me esperan de nuevo mis amigos Kant o Nietzsche con nuevas historias…
Pero hay que seguir avanzando, y solo me queda un año para salir de ese edificio lleno de sillas para ir a otro aún más grande y con aun más sillas.
Un mundo de locos.