Ya os hablé en cierta ocasión sobre rascacielos naturales (I y II), hoy me voy a centrar en las grandes paredes de los fiordos noruegos, excavadas durante miles de años por los glaciares. El resultado, paredes (nada recomendables para los que tengan vértigo) que en ocasiones sobrepasan los 1000 metros de desnivel. Un sitio que se debería visitar al menos una vez en la vida.
Trollveggen
Líder indiscutible de la lista, enclavada en el macizo Trolltinden (picos Trol), la Trollveggen o pared Trol es la más grande de Noruega y de Europa con una caída de 1100 metros (más de 3 veces la torre Eiffel). Nada de lo que extrañarse con esos nombres.
Kjerag
El monte Kjerag se eleva unos escasos 1100 metros desde el nivel del mar, aunque la mayoría de ellos de forma totalmente vertical. La pared, de 984 metros, es un punto de encuentro común entre los practicantes del BASE jumping. Hasta el año 2008 se contaron más de 29000 saltos y 9 accidentes mortales.
Seguramente el punto más conocido de esta pared sea la Kjeragbolten que, aunque el nombre no te suene a nada, seguramente su imagen sí te será familiar. Una roca solitaria, “clavada“ entre dos grandes paredes, ¿la roca más fotografiada?
Preikestolen
Justo en frente del Kjerag se encuentra uno de los miradores naturales más impresionantes del planeta, que parece colocado a propósito. Un cuadrado de unos 25 por 25 metros, colgado a algo más de 600 metros por encima del fiordo Lyse.
Trolltunga
Curiosidad final, Trolltunga o lengua de trol (¡qué manía con los troles!) es otro mirador natural, esta vez con una caída de “sólo” 350 metros con forma de lengua, claro está. Todo parecido a los barrancos por donde caía el coyote del correcaminos es mera coincidencia, o fruto de tu imaginación…




