Hace unos 33 años,  nuestro viajero huyó de la Tierra en la que había nacido y crecido, para visitar un país lejano. Lo que no sabía es que nunca iba a volver y que pasaría por donde nadie más ha pasado. Un viaje hacia el infinito. El viajero del que hablo se llama Voyager I, una sonda espacial lanzada en 1977. La misión original de la sonda era la de visitar Saturno y Júpiter. Ese viaje iba a durar sólo 5 años, pero como habéis leído al inicio del post, se ha prolongado un poco. Ahora la Voyager I se encuentra saliendo de nuestro barrio espacial, la heliopausa, el punto en que la influencia del Sol se mezcla con el espacio interestelar. De hecho, muchos dicen que ya ha salido. Este viaje ha llevado a la Voyager I a poseer varios records. Uno de ellos es ser el objeto humano más rápido jamás construído. Viaja a 17 Km/s, unos 61.000 Km/h. Con esta velocidad, tardaría apenas 40 minutos en completar una vuelta al planeta. Os preguntaréis  a qué distancia está si lleva 33 años viajando a estas velocidades, eso nos lleva a otro de sus records, el de ser el objeto humano más alejado de la Tierra. Estamos hablando de números muy grandes, unas 110 unidades astronómicas (16 455 millones de Km), lo que le daría para dar unas 400.000 vueltas a la Tierra.

La Tierra desde la Voyager I, hace 20 años

Pero no todas las noticias son buenas, y es que salir pensando en un viaje de 5 años y acabar así hace que la sonda se vaya quedando sin recursos. La voyager I ya ha apagado varios instrumentos, y se prevé que deje de funcionar completamente para 2025. ¿Qué le esperará antes?